jueves, 6 de octubre de 2011

Report

Venía a decir el otro día Arcadi Espada, con la contundencia que de él se espera, que en España tenemos la televisión que corresponde al espesor cultural patrio. Por otro lado, hace ya unos meses, el corresponsal de EP en Roma, Miguel Mora, nos contaba en su sentidísimo adiós a Italia que "los (italianos) que han acabado el Liceo hablan mejor que Castelar y tienen un estupendo bagaje lector". Ambas afirmaciones me han venido a la cabeza al leer la noticia del premio otorgado por El Mundo a Milena Gabanelli, directora del programa Report, un programa de periodismo de investigación de un nivel que ya quisiera para sí cualquier canal español. Con sus minuciosos reportajes-denuncia, la pendenciera Gabanelli se ha ganado notorias enemistades, como la del ministro Tremonti, así como un buen puñado de pleitos, que suele ganar (si bien se rumoreaba que los directivos de Rai 3 dudaban sobre la rentabilidad de la exitosa transmisión, considerando los gastos en abogados que ésta acarreaba). Sin embargo, tras varias semanas de vaivenes (y, se comenta, de negociaciones sobre la partida destinada a abogados), parece que la noche de los domingos volveremos a deprimirnos un poquito más de lo habitual (de lo habitual las tardes de los domingos) mientras no podemos dejar de escuchar a la Gabanelli, quien nos explica mirándonos a los ojos los chanchullos en las universidades públicas italianas, o las dificultades que atraviesa una industria textil en Forlí, o el pésimo diseño de los recortes económicos del ministro Tremonti, o los escándalos que rodean a la inminente Exposición Universal de Milán (a la que también rodea un sospechoso silencio mediático e institucional)...

Seguramente en España, que de problemas y de chanchullos anda sobrada, un programa como "Report" no vendría mal. Aunque ello supusiera reducir un poco la cobertura mediática que sin duda merece nuestra envidiable aristocracia.

martes, 27 de septiembre de 2011

Decálogo-balance de Zapatero a vuelapluma


Me envía Á. (a.k.a Meteore), un artículo en el que se defienden los logros de Zapatero. El artículo tiene un mérito per se en estos tiempos en los que parece que a Zapatero no le votó nadie. Normalmente habría respondido por email a Á. explicándole por qué no estoy de acuerdo con mucho de lo que dice este artículo y haciendo mi personal balance del zapaterismo, pero sé que anda muy liado mudándose a unas tierras brumosas y, además, tengo un blog que mantener. Así que aquí va el balance:

A FAVOR:

I. La ley del matrimonio homosexual y la de dependencia (esta última donde se aplica, claro, ver punto VI).

II. Sus últimas medidas económicas. No es habitual ver a un político pegarse un tiro en el pie por el país. Lo que no entiendo aún es por qué los socialistas, en lugar de colgarse la medalla, lo evocan haciendo pucheros.

III. La regularización masiva de inmigrantes, un éxito comparado con lo que se ve por Europa.

IV. El apoyo a la intervención en Libia y el mantenimiento de la misión en Afganistán (entre otras).

V. Haberse manejado con maneras suaves en unos tiempos y en un país en los que manejarse a grito pelado es un hábito. El talante, vamos. A mí me caía bien.

EN CONTRA:

VI. Haber puesto la música al baile estatutario, que al final es la más antisocialdemócrata de sus medidas, la que más ha minado el poder del Gobierno (de este Gobierno y de los que vendrán).

VII. No haber logrado aflojar ni un ápice la presión de la burbuja inmobiliaria. La hostia nos la íbamos a dar igual, junto con la global. Pero es mejor recibirlas de una en una.

VIII. La negociación con ETA y sus chanchullos. Los éxitos han llegado cuando se ha apostado (al menos formalmente) por la vía policial. Esperemos que el próximo presidente no cometa error de primerizo de tropezar en la misma piedra.

IX. La retirada de las tropas de Irak. No deberíamos haber ido, pero peor fue retirarse así. Por lo que dejábamos atrás y por el mensaje que mandábamos al mundo.

X. En general, haber contribuido a alentar ese pensamiento fofo (copyright Vinicio) izquierdista que no ve que su continuo recurso a su (más que discutible) superioridad moral es devastador para sus propios argumentos.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Surtido de actualidad política (española), política (italiana), científica y filosófica.

Cabezonería-ceguera: Dicen que los presos de ETA han pedido el final de la violencia. Echo un vistazo al comunicado y, tal es mi cabezonería-ceguera, me parece el batiburrillo totalitario de siempre. Pésimamente escrito, por cierto (a lo mejor la prosa es mejor en euskera). Debe ser una desagradable tarea leer y releer un texto así a la búsqueda de matices. Queda la pregunta de para qué hacer ese esfuerzo de exégesis. En el caso de la prensa se entiende, porque hay que escribir algo en los periódicos. Pero en el caso de los políticos, no tanto porque...¿no estamos básicamente esperando a que entreguen las armas sin contrapartidas? Pues qué quieren que les diga: a los ojos de un exégeta inexperto, visto el comunicado, parece que aún estamos lejos.

Agentes Calificantes. "Las agencias de calificación ya se equivocaron antes con Enron, Lehman Brothers, Parmalat" . "Hay que considerar el contexto internacional". "Su juicio es muy discutible". "El suyo es un juicio no político, sino económico". "El propio presidente Obama ha polemizado con Standard and Poor's". No son palabras de un miembro del gobierno español. Son palabras del ministro Fitto (del partido de Berlusconi) en el programa de Rai 3 Ballarò, a propósito de la reciente rebaja de la calificación de la deuda italiana. Obviamente Enrico Letta, de la oposición de izquierdas, defendía en el mismo programa exactamente lo contrario (y por extensión lo contrario de lo que defiende la izquierda española). Creo que fue Azúa quien dijo que España e Italia se parecen, sobre todo en lo malo. Tenía razón.

Éxito científico e infraestructural. Pero no todo son malas noticias en Italia. Sin duda lo de los neutrinos (de confirmarse, porque a mí aún me cuesta creerlo) es un tanto importante para la física italiana (párense a considerar la alta proporción de apellidos italianos que aparecen en las noticias relacionadas con el hallazgo). Pero esto a la ministra de la cosa en la República, la señora Gelmini, no le parece suficiente, y celebra no sólo la contribución del gobierno italiano a la construcción del laboratorio en el Gran Sasso, sino también su inestimable papel en la construcción del túnel por el que llegaron los neutrinos desde Suiza (resic). La probabilidad de que estuviera pensando en el "efecto túnel" es similar a la probabilidad que tengo yo de atravesar la pared de mi casa haciendo uso de tan simpático efecto cuántico.

La escort nietzscheana. Alemán con bigote por alemán con más bigote todavía: Mientras en Suiza enterraban a Einstein (habrá que verlo), puedo decirles que Nietzsche está de vuelta. O así lo parece tras ver esta entrevista a una escort que frecuentó las fiestas de Berlusconi, donde nos explica (entre otras muchas cosas) la diferencia entre vivir como un león y vivir como una oveja. Sólo le falta decir aquello del esplendor del tigre.

Pongámonos serios. Sí al Estado Palestino.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Dos festivales

Sí, ya sé que he estado últimamente un poco ausente, algo que agradecerán aquellos a los que les gusta cuando callo. Pero es que he estado entretenido. Y es que quien no se divierte en Italia es porque no quiere. Esto no lo digo por el espectáculo (¡gratuito!) de la política italiana, que en los últimos días se está adentrando en los terrenos del hardcore con la transcripción de las conversaciones telefónicas del Berlusconi y su entorno que están haciendo el Corriere y Repubblica, de donde se extrae una idea precisa de las relaciones contractuales (y sobre todo pre-contractuales) del premier -que obviamente acepta pago en especie- con una lista interminable de señoritas. Al final, a qué negarlo, uno acaba aburriéndose de estas cosas (imagínense los italianos, que llevan meses con lo mismo).

Lo digo por la estupenda oferta cultural, de la que tuve una primera muestra el pasado fin de semana en el Festival de la Literatura de la recoleta ciudad de Mantua. F. (¡bendita sea!) había sacado entradas para ir con nuestra amiga S. a ver a Salvatore Scibona, un escritor italoamericano al que yo no tenía el gusto de conocer y que presentaba su multipremiado libro. Siempre me ponen algo nervioso estos eventos porque me compadezco del pobre escritor, obligado a decir cosas inteligentes ante una audiencia de listillos, como el que escribe -no todos tienen los recursos de un Eduardo Mendoza. Algo nervioso se le veía, aunque salió bastante airoso con su simpático acento yanqui y con frases de esas que gustan a la audiencia, como lo de que "el escritor no elige los temas, los temas eligen al escritor". Más suelto le vimos luego en un taller literario, ya en inglés, en el que nos explicaba que el primer criterio al elegir una palabra ha de ser la claridad. Alguien en la audiencia le dijo que, bueno, eso es una particularidad del estilo anglosajón; una particularidad que hace que el estilo anglosajón tenga la rara virtud de entenderse casi siempre, pensé yo. Luego nos acercamos a ver a Bergonzoni, un cómico boloñés que soltó un simpatiquísimo monólogo ácrata donde, nadie es perfecto, no pudo faltar una desafortunada alusión a la fecha (era once de septiembre) y a eso de que a qué tanta conmemoración y tanto rollo cuando onceeses hay muchos, que levantó el entusiasta aplauso del respetable y que yo aproveché para ver si llevaba los cordones bien atados.

Tras una semana de cosas poco interesantes (salvo mi encuentro con Aviermen-del que hablaré, explícita o implícitamente, más adelante) y de nuevo gracias a F., que se hizo con unos pases, he podido disfrutar de los últimos días del Festival de Cine de Milán, lo que en palabras de nuestro amigo D. es la ocasión de ver películas que difícilmente serán distribuidas en la ciudad (y en versión original, asunto difícil por aquí), además de suponer una concentración de gafapastas y modelnos difícilmente igualable. El ambiente era bastante desenfadado, como corresponde a un festival pequeño, y algunas películas interesantes vimos: "El Premio", la agobiante historia de una madre y una hija que escapan de la represión política; "Wasted Youth", una película griega de esas que por algún motivo se sienten obligadas a terminar mal; "All that glitters", sobre una multinacional en Kirguistán, que quizá me gustó por ser mucho más objetiva de lo que me esperaba; y por último vimos la última de Trueba, "Chico y Rita", que a ratos me fascinó. Vimos también un puñado de cortos; quizá el que más me impresionó fue "Susya", que condensa en pocos minutos la problemática de los territorios ocupados en Palestina. El premio del festival se lo llevó "Italy:Love it or leave it", la historia de una pareja gay que recorre el país sopesando si largarse o no; no pude verla, pero probablemente ganó por ser la que mejor conectaba con los nuevos aires de la ciudad tras la victoria de Pisapia. Si quieren verla, la pusieron ayer en Rai 3.



En fin, fueron dos findes estimulantes, y no sólo por las películas. Ocasiones como éstas son valiosas porque nos permiten pensar (o acaso engañarnos con) que podemos ser civilizados y compartir las cosas que realmente valen la pena, como el cine o a la literatura. Que no es poco para ir tirando.

domingo, 11 de septiembre de 2011

+10

Ya han pasado diez años desde el 11-S y es momento de balances, o así lo parece a juzgar por los medios, que se han lanzado al tema con su entusiasmo habitual. Quizá el mejor balance que he leído del impacto de los atentados es el que hace The Economist, al que poco puedo añadir. De lo que sí puedo hacer un balance más o menos preciso es de cómo el atentado cambió mi forma de ver las cosas.

Creo que cuando vi la explosión en la Torre Sur (recuerdo haberla visto en directo, mientras estaba recogiendo en la cocina, y la cronología parece que lo confirma) fue cuando me di cuenta de que estábamos ante unas horas excepcionales, de las que saldría con muchas incertidumbres y con una sensación predominante: la de que el sistema era vulnerable. A la que siguió, acaso para mi sorpresa, otra, la que dejó una huella más honda: la de que si el sistema es vulnerable, nosotros somos vulnerables. Una sensación que quizás fue tan intensa porque entonces la experimenté por primera vez: así de joven, o de inconsciente, o de estúpido, o de afortunado era yo por entonces.

Así pues, no es de extrañar que desde entonces, mi valoración del sistema (al que podemos llamar algo más ampulosamente la democracia liberal) haya mejorado mucho. Lecturas inmediatamente posteriores, como la de Soldados de Salamina (que pese a sus trucos conservo en mi memoria como un elogio de laa democracia y un homenaje a los que han luchado por ella) o algunos eventos (esa portada de Libération) contribuyeron a afianzarla. Pero esta actitud política se basa en algo más esencial, en algo que para mí resultó inevitable tras los atentados: ante cada propuesta política, o cada evento de la política nacional o internacional, no puedo evitar preguntarme si mejora en algo el (imperfecto, pero razonable) compromiso entre libertad, seguridad y prosperidad (esto sobre todo últimamente) que el sistema nos proporciona; o si propone una solución mejor a las disyuntivas a las que nos enfrentamos (si bien uno de los asuntos más desesperantes del debate político es la incapacidad de algunos para abordarlas sistemáticamente, cuando no se dedican directamente a despacharlas con pases de pecho). Y todo ello sin perder de vista que ahí fuera hay quien estaría encantado de hacernos volver a la Edad Media.

Quizá todo esto pueda resumirse en que simplemente me he hecho mayor, o mejor, que me he hecho conservador. Puede ser. Pero también pienso que los atentados me sirvieron para valorar mejor las virtudes del sistema en el que vivimos. Y esto debería ser la tarea fundamental para un progresista, porque si no ¿cómo podemos saber si un cambio ha supuesto un progreso?

lunes, 5 de septiembre de 2011

Apuntes de un viaje por tierra y aire

Hay pocos prodigios que no pierdan su capacidad de asombro al volverse rutinarios. Pero hay días en los que por algún motivo, la rutina baja la guardia y podemos asombrarnos de nuevo. Pienso en el espectacular paisaje que pueden formar las nubes vistas desde un avión. Esta mañana pude ver cómo formaban gigantescas montañas (a veces, invertidas), vertiginosas fosas y lo que parecían ser nevados fiordos. Otras veces, parecían escamas de un lagarto blanco, o espuma flotando en el agua: entre los intersticios se divisaban las construcciones humanas y parecían la obra de una insignificante y afanosa especie que viviera en el fondo del mar.

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La lotería del viajero solitario que ve desfilar ante sí posibles candidatos para el asiento vacante a su lado, una modesta variante de la de Babilonia (que no me toque el calvo de la camisa de franela-que no me toque la monja rolliza-que no me toque el adolescente de camiseta chillona). Por la frecuencia con la que me toca compartir viaje con señoras parlanchinas que parecen salidas de una película de Almodóvar, podría pensar que está amañada. Pero fijándome bien noto que no es del todo aleatoria, que los viajeros parecemos agrupados por sexos. Me pregunto inútilmente si es algo intencionado, si algún gris programador añadió una línea de código al programa de asignación de asientos para evitar quién sabe qué.

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Ver un aterdecer desde un tren en como ver varios atardeceres, pues desde el vagón vemos cómo el sol se oculta majestuosamente entre paisajes que se alternan: una belleza deslumbrante que va probándose distintas prendas para nosotros.

sábado, 27 de agosto de 2011

Surtido de actualidad veraniega

Actualidad española (y europea). Ya saben: en España se fijará en la Constitución un límite para el déficit público. El asunto genera perplejidades, por ejemplo que el límite se fijará allá por 2020. Más perplejos habría de dejarnos el hecho de que existe la la posibilidad de que, pese a ello, la medida sirva para algo. Por lo demás, parece que la UE se está construyendo, aunque sea a base de tropiezos. Probablemente esta sea la verdadera noticia del año.

Actualidad indignada. Obviamente, la noticia no ha caído bien entre los indignados que hablan de "crimen económico" y de "golpe de Estado encubierto". Unos reformistas, vamos.

Actualidad europea (II). Simpático artículo sobre el PSF, en The Economist. Con una frase que simplificaría mucho los debates sobre economía: "there is a simple way to avoid the wrath of bond markets: balance your books and don’t borrow."

Actualidad internacional. Parece que Gadafi está fuera de combate. Seis meses de campaña. Síntoma de lo acelerados que estamos todos es que gente sensata hablara de fracaso mayúsculo de la OTAN hace semanas. Habrá que recordarlo para otras ocasiones.

Actualidad deportiva. El debate sobre si Mourinho es más o menos listo es necesariamente un debate estéril, porque ambas posibilidades son compatibles con comportarse como un cenutrio.

domingo, 21 de agosto de 2011

Sobre "La Enormidad", de Javier Cercas

Tenía ganas de decir algo sobre La enormidad, un artículo de Javier Cercas, escritor al que aprecio y al que considero capaz de escribir buenos artículos, como el de hoy (debo ser el único español que lee regularmente a Javier Cercas y a su archienemigo Arcadi Espada). En el artículo del que hablamos el extremeño se adhiere a aquello de que "quien gobierna en Europa no son los Gobiernos, sino los mercados", para acabar acudiendo a Ramoneda (probablemente el analista más sobrevalorado de la izquierda española) y decir que "cuando el poder económico se impone al político (...) el fascismo acaba llamando a la puerta". El artículo de Cercas se apoya en una cita de un artículo de Giuliano Amato y Guy Verhofstadt publicado en el Corriere: "Europa ha perdido la guerra entre los Gobiernos electos y las agencias de calificación no electas. Los Gobiernos intentan gobernar, pero las agencias de calificación dictan las reglas."

Releyendo a Cercas veo que lo del fascismo es un tanto ambiguo, así que prefiero centrarme en el razonamiento de que "gobiernan los mercados", algo que se ha convertido en un "mantra". Si no me equivoco, el razonamiento es como sigue: los gobiernos piden dinero prestado en los mercados internacionales; las agencias de calificación se dedican a evaluar si un Estado podrá devolver lo prestado y eso determina las condiciones del préstamo; para mejorar esas condiciones los Estados toman medidas para mejorar su calificación a ojos de las agencias (y sobre todo de los prestamistas) ergo quienes deciden al final son los mercados (agencias de calificación y prestamistas), y no los gobiernos democráticos. Y de este ninguneo a la democracia al fascismo, infiero, habría un paso.

El razonamiento, en mi opinión, parte de una confusión esencial: pensar que es posible algo así como el control democrático del funcionamiento esencial del mercado (de qué, de cuánto y de cuándo se presta, se compra y se vende, y a qué precio). Si se ejerciera dicho control, dejaría de ser un mercado, o dejaría de funcionar como tal. Los gobiernos, conscientes de ello, toman medidas que intentan alterar la percepción que tiene el mercado de los Estados. Y eso lo hacen porque consideran preferible seguir pidiendo dinero a los mercados internacionales, que la alternativa: dejar de hacerlo, o dejar de pagar lo que debemos (a la Debtocracy), algo que sin duda nos evitaría estar expuestos a los caprichos de los prestamistas pero que también, ojo, nos dejaría sin sus préstamos. A los disconformes con lo que parece ser la opción preferida por la mayoría de los gobiernos europeos, les diría que pronto tendremos en España la ocasión de votar a partidos que consideren preferibles las otras opciones (por ejemplo, IU). Así se funciona en una democracia.

De hecho, volviendo al artículo de Amato, tal y como está citado por Cercas, parecería que poco menos que denuncia este sistema y propone una revisión de cabo a rabo. Nada de eso: leyéndolo vemos que en él se pide una política fiscal común en la UE que simplemente deje más margen de maniobra a los gobiernos frente a las percepciones del mercado. Un enfoque esencialmente keynesiano que en ningún momento propone una revisión de lo fundamental del sistema: la posibilidad de pedir prestado dinero a los mercados (un enfoque que, visto desde lejos, parece estar imponiéndose en Europa - afortunadamente en mi opinión).

Creo haber esbozado lo esencial de mi discrepancia. Nada me gustaría más que ver que un artículo de Javier Cercas, cuyo tono explicativo siempre he agradecido mucho como lector, explicándome dónde reside mi error. Ni que decir tiene que lo mismo es aplicable a mis lectores.

viernes, 19 de agosto de 2011

Emergencia mosquitaria en Milán

Están las ciudades que se vacían en Agosto y luego está Milán. Milán está tan vacío que hasta se encuentran sitios para aparcar. Milán está tan vacío que cuando entras en el metro la gente te mira con cara de "coño, otro" (de un'altro sfigato, para ser precisos). Y lo que es más significativo: Milán está tan vacío que apenas hay mosquitos. El motivo está claro: se están muriendo de inanición.

martes, 16 de agosto de 2011

Vuelta al cole


Vuelvo ahora de mi periplo por Iberia, que culminó en Madrid: demasiado pronto como para ver a Benedicto XVI Live, pero suficiente para hacerme una idea del ambientillo que se respirará por la ciudad. Muchos jóvenes, mucho calor, mucho entusiasmo: se lo van a pasar pipa. Espero que la jerarquía eclesiástica, que en eventos como éste no duda en lanzar jugosas ofertas absolutorias, no sea demasiado dura con ellos si se dejan llevar por su entusiasmo juvenil. Viendo cómo están señalizados los 200 confesionarios instalados en el Retiro (ver foto) confío en que será así.


Digo periplo por Iberia porque éste también ha incluido un buen tramo en Portugal, donde he tratado bastante con portugueses: gente amable, políglota y poco propensa al griterío. A modo de experiencia-resumen de esta interacción, nuestra última noche, en Évora, la pasamos viendo una peli sueca con subtítulos en un cine de verano improvisado en la plaza del pueblo. Son gente, en suma, de la que uno sería con gusto compatriota. Indirectamente, el asunto me sirve para volver a apoyar con fuerzas renovadas a mi Real Madrid, equipo al que veo destinado esta temporada a doblegar al Barça y a mostrar la superioridad de la fraternal utopía ibérica frente a la excluyente utopía nacionalista (a ver si pienso lo mismo tras el partido de vuelta de mañana).

Ha habido algo de literatura también en estos días, claro. Mi conclusión fundamental tras leer "Los Enamoramientos" es que a Marías le caen mal los gorrillas: no sé si será porque Marías vive en la zona de los Austrias y es de los que intenta aparcar en las inmediaciones de la Almudena, que es zona donde éstos tienen un buen business.

He intentado pasar de la actualidad política y económica, pero ha sido inevitable asomarme a EP y llevarme algún que otro susto, como que un tipo sensato como Cercas hable de fascismo. Pero eso me dará para alguna entrada aburrida más adelante, así que para entonces lo dejo. También he constatado en mis lecturas que Bertrand Russell estaría muy de acuerdo con los indignados, lo que me da que pensar. Aunque he visto que estaría de acuerdo desde cierta inconcreción, o sea que a lo mejor tampoco tengo que pensar tanto.

Habrán notado el cambio de nick. Es porque he descubierto que circulan por ahí ciertos tocayos indeseables. Espero no desconcertar mucho a mi nutrido grupo de lectores a los que, por supuesto, he echado muchísimo de menos.