domingo, 3 de febrero de 2013
Elecciones italianas (III): Diciendo lo que algunos habrían querido escuchar a Rajoy
"...Sin embargo sentimos que con todo lo que ha pasado y está pasando es necesario algo más. Es necesario, cómo decirlo, un acto de sutura, un acto de acercamiento, un acto que rehaga las costuras civiles, un acto de paz del Estado y del Fisco hacia nuestras familias; diría un acto simbólico, pero concretísimo, que abra una página nueva, que vuelva a dar la confianza de los ciudadanos en el Estado. Que consienta, es decir, instaurar una nueva relación entre el Estado y sus ciudadanos. Algo que he escrito aquí, después de habérmelo pensado, de haber pensado en lo que es verdaderamente necesario para nuestro país, un acto que permita un nuevo inicio..."
Pero no fue así, para decepción de muchos. Estas palabras, capaces de llenar a cualquier organismo sensible de una democrática emoción regeneradora, son las que ha utilizado Berlusconi para hacer un anuncio de gran calado: que la primera medida de su gobierno sería devolver el importe del impuesto sobre la primera vivienda pagado en 2012. Un impuesto similar a otro que él mismo abolió hace años para cumplir con una promesa electoral de última hora, ocurrencia que (en opinión de muchos) le dio su última victoria electoral. Un impuesto que naturalmente Monti tuvo que reestablecer de urgencia para evitar el colapso de las deterioradas cuentas públicas italianas.
"...vuestros aplausos, vuestra standing ovation, demuestran que habéis entendido bien..."
Claro, don Berlusconi. Hace tiempo que le entiendo perfectamente. Pero yo escribo con un pie aquí y otro en España, y no puedo evitar preguntarme si quienes echaron de menos afirmaciones tan campanudas como las suyas ayer, en la comparecencia de nuestro gris presidente del Gobierno, saben realmente lo que desean.
sábado, 2 de febrero de 2013
Desafiando mi infalibilidad con Rajoy
Dos días después, intolerablemente tarde para los que creen que los gobiernos deberían actuar siguiendo los trending topics, habló Rajoy sobre los presuntos sobres de Bárcenas. El asunto es bien conocido: El País había publicado unos supuestos documentos del ex-tesorero del PP, de los que se deducía que el partido había recibido sumas de dinero de diversas fuentes, que en la mayoría de los casos supondrían financiación ilegal, y lo que es igualmente grave: que ese dinero había sido distribuido en forma de sobres (de dinero negro) a varios dirigentes del partido, incluido el propio Rajoy.
Pues bien, hoy Rajoy ha dicho que todo esto es falso. Por supuesto, la palabra de Rajoy no basta, pero no había mucho más que el presidente del gobierno pudiera decir. Personalmente yo no sé qué creer, la verdad. Por un lado, no me fío ni un pelo de un partido cuyo tesorero, una figura que no es precisamente la del conserje, estuvo mandando centenares de miles de euros a una cuenta secreta en Suiza durante muchos años. Y es difícil imaginarse a alguien inventándose una contabilidad falsa del Partido Popular. Pero por otro lado Rajoy me ha parecido convencido de sus afirmaciones (creo que hoy ha batido su récord negativo de tics por minuto en una comparecencia). Y hay algo en lo que estoy de acuerdo con él: todo está por probar. Ha anunciado medidas y ha concretado sólo unas pocas, como la de mostrar sus declaraciones de la renta, que por sí solas no sirven para demostrar si recibió pasta en negro (por definición), pero que complementadas con su declaración de patrimonio algo de información darán. Parece que ya ha habido una auditoría interna, pero esto me parece insuficiente: este asunto sólo podrá aclararse a través de una investigación judicial, que apuesto a que se abrirá en breve (lo contrario me parecería muy grave). En ella presumiblemente participarán unos tíos especializados en delitos financieros, que seguramente saben cómo detectar los movimientos de dinero negro mucho mejor que todos los que estamos opinando desaforadamente sobre este tema, y que se dedicarán a analizar la veracidad de los documentos que publicó El País. Sólo cuando sepamos si esos documentos son verdaderos podremos saber si el Partido Popular ha delinquido y pedir dimisiones y demás, porque para mí está claro que de ser cierto todo esto el presidente debería dimitir y convocar elecciones. Hasta entonces, como ocurre en los países civilizados, habrá que respetar la presunción de inocencia y la acción de la Justicia. Que es lo que seguramente haremos la mayoría porque, en contra de lo que podamos creer, el Pueblo no es Twitter.
miércoles, 16 de enero de 2013
Elecciones italianas (II): "Berlusconi show"
Se me van los días y no comento el momento preelectoral de la semana pasada, y es imperdonable porque bien podría ser El Momento Preelectoral. Vean las imágenes las veces que haga falta. El núcleo de lo que ocurre está en el momento en el que el ex-primer ministro Bersluconi limpia la silla en la que estaba sentado un periodista, Marco Travaglio. Creo que no ha habido líder en Occidente en las últimas décadas capaz de dar un espectáculo tan bochornoso: la anomalía berlusconiana está sintetizada en la sonrisa gamberra que esboza mientras hace uso del fazzoletto.
Pero merece la pena abrir el encuadre y fijarse en el resto de participantes de la bufonada. Berlusconi nos ofreció este impagable momento en el programa de Santoro, un periodista al que se dice que largaron de Rai 3 por ser demasiado crítico con Berlusconi (Italia tiene un curioso sistema para evitar la manipulación de las cadenas públicas de televisión, que es repartirlas entre los partidos: así cada canal tiene su sesgo y todos contentos). Tiempo después, Santoro montó un programa online que bautizó con gran modestia Servizio Pubblico, uno de esos programas de género política-espectáculo que tanto abundan en Italia, donde retomó sus temas predilectos. De hecho, la participación de Berlusconi en esta edición se publicitó como una especie de duelo al sol y, quizás porque Santoro sabía que no le estaba yendo bien, el vídeo recoge cómo pierde los papeles en su interambio de reproches con Berlusconi, que se encarga de devolvérselos sin perder la sonrisa: pocas armas dialécticas hay más desquiciantes que esa. Sorpresas te da la vida: el hombre que montó Mediaset, el hombre al que debemos las mamachicho, supo desenvolverse en una contienda televisiva mejor que su anfitrión. La audiencia, por cierto, rozó máximos históricos.
Y luego está Marco Travaglio, el tercer participante en la bufonada, colaborador fijo de Servizio Pubblico y amigo de Santoro. Es un personaje paradójico. Siendo como es discípulo de Montanelli, uno se esperaría de él que fuera una rareza como su mentor, que al ser liberal y ateo en Italia parecía venido de Raticulín. Y raro es, pero de raro resulta incomprensible. Fundador de un periódico con pretensiones factuales, Travaglio lo mismo elogia a la Merkel que hace guiños a Beppe Grillo, un tipo que dice liderar un movimiento antipolítico cuyos principios valdrían tanto al 15M como a los jóvenes fachas que frecuentan la Casa Pound, pasando por el asombroso Partido X. Por eso no puedo evitar encontrar siempre un fondo frívolo e irresponsable en sus agudos monólogos contra el establishment político; monólogos con los que, por cierto, Travaglio ha recorrido los teatros italianos: de nuevo, la política como espectáculo. Quizás ahí esté la diferencia esencial con su maestro.
Por lo demás, acaso por efecto del ruido que ha hecho la actuación de Berlusconi en Servizio Pubblico, se dice que Bersani y Monti están desaparecidos, demasiado silenciosos. A lo mejor sólo están intentando hacer algo inaudito en la Italia de los últimos años: no dar el espectáculo.
martes, 8 de enero de 2013
Elecciones italianas (I): incógnitas despejadas
Con el acuerdo entre el Popolo della Libertà de Berlusconi y la Lega Nord para presentar listas conjuntas en las próximas elecciones generales italianas, apenas quedan incógnitas serias por resolver. PdL y Lega son como esa pareja que anda juntándose y separándose periódicamente y que con la crisis ha decido que les conviene aguantarse mutuamente, aunque sea para compartir gastos. El problema, claro, es que por el camino todos hemos cambiado, y la Lega es ahora un partido liderado por un señor pulcro y educado, Maroni, cuyos sueños de una Padania libre y civilizada emocionarían hasta a Artur Mas, mientras que Berlusconi ha pasado demasiados meses living la vida loca como para seguir siendo ese yerno encantador que todas las suegras italianas querrían tener. Quedan aún flecos menores por resolver en esta alianza, como el reparto de puestos en las listas, pero a buen seguro va a deparar momentos interesantes.
Otro que despejó la incógnita sobre su futuro político hace no mucho fue Monti. Al final se decidió por apoyar una lista cívica y parece que la decisión ha sido acogida con cierta frialdad. La culpa no es tanto de Monti; el problema es que un partido político no se monta de la noche a la mañana, por lo que il professore ha tenido que echar mano de los dos políticos profesionales que más se le parecían: Fini y Casini, dos tipos cuyos armarios más bien parecen osarios. Su alianza con estos dos clásicos de la política italiana ha dañado su imagen de figura por encima de las trifulcas políticas. Pero aún así el conjunto resultante es un partido de centro derecha de lo más aceptable, a una distancia sideral de lo que representan PdL y Lega. Haciendo las sumas y restas, la decisión de Monti me parece una buena noticia y, aquí va mi primera apuesta: creo que tendrá un resultado electoral mucho mejor que Berlusconi y sus aliados.
En casa del Partito Democratico no ha habido grandes sobresaltos. Todos les dan como ganadores, es más: basta ver la sonrisa beatífica que luce Pierluigi Bersani en los carteles electorales para darse cuenta de que el primero en verse ganador es él mismo. La verdad es que las cosas le han salido a pedir de boca, desde que ganara las primarias a Renzi (quien, por cierto, se está comportando de un modo ejemplar), el único acontecimiento reciente que le ha pillado algo a contrapié ha sido la decisión de Monti. Pero yo creo que Bersani ha echado sus cuentas y sabe que en el fondo es un movimiento que le beneficia. Y aquí va mi segunda apuesta, que es fuerte y en dos tiempos: ganará las elecciones el PD y Bersani será primer ministro unos cuantos años. Y lo será incluso si su aliado, el díscolo Vendola, cumple con el ritual periódico de la izquierda italiana más izquierdosa y decide retirar su apoyo al futuro gobierno progresista porque no sabe a qué huelen las nubes. Si puedo, me explicaré en otra ocasión.
Y luego están los demás que, como es sabido, en Italia son muchos. Está Di Pietro, que se quedó colgado por no sé muy bien qué motivo y que muy mal debe ver la cosa cuando ha decidido unirse a una lista liderada por otro ex-magistrado para intentar entrar en el parlamento. Está Beppe Grillo, cuyo Movimento Cinque Stelle es un anticipo de lo que podría ser el 15-M en España si se organizase como partido político y se hiciera con un líder carismático (al que no tardarían en equiparar a Jesucristo). Y quedan algunos personajes por ahí sueltos, como La Russa, el mefistotélico ex-ministro ex-fascita. Sobre todos ellos, si puedo, intentaré escribir aquí estas semanas.
domingo, 30 de diciembre de 2012
Columnistas y peluqueros
Ha sido éste un año de cambios trascendentales. Por ejemplo, mi cambio de peluquero. El actual se llama Rocco, y me fío de su talento desde que vi con qué salero combinaba su zidanesca alopecia con unas greñitas y un cuidado ciuffo (léase chufo: flequillo-una de esas palabras de las que prefiero la versión italiana). No hablo de él sólo porque me apetecía dejar por escrito esta descripción, que también, sino porque ayer fui a verle y, entre unas cosas y otras, agotados ya los temas de conversación habituales (fútbol, mujeres, arsenales nucleares), acabamos hablando de política, y en ese contexto Rocco me expresó sus sinceros deseos de que este 2013 una plaga se lleve por delante a la clase política y, de paso, al actual gobierno, empezando por Monti. Bravuconadas como estas han sido siempre habituales, aunque me queda la duda de si últimamente lo son más: en cualquier caso la encajé como la encaja cualquier persona normal, consciente de que al peluquero uno va a que le recorten el ciuffo y no a intercambiar impresiones sobre cómo regenerar la democracia. Lo raro sería que un peluquero se expresara como un sesudo columnista, pero lo que empieza a ser menos raro es que los sesudos columnistas se expresen como un peluquero. Si la crisis está siendo dura con varios colectivos, con los columnistas está siendo sencillamente devastadora. Así, ha sido una experiencia habitual este 2012 encontrarse con columnistas que uno tenía por finos e inteligentes descolgarse con textos faltos de la más elemental ponderación, que en el mejor de los casos denotan simplismo, y en el peor una alarmante deshonestidad intelectual. Habrá que ser indulgentes: estar obligado a opinar de todo y regularmente, especialmente en la desconcertante coyuntura actual, debe ser difícil. Pero mucho me temo que, de seguir así, acabaremos prestando menos atención a nuestros columnistas que a nuestros peluqueros. Si es que no lo hacemos ya.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Joder con la naturaleza humana
Pensaba ayer en Pinker (como creo que me ocurrirá muchas veces en el futuro) mientras volvía a casa leyendo El Sueño de Celta, en concreto la parte donde se describen las atrocidades cometidas a inicios del siglo XX en la amazonia del Perú por la industria cauchera. Episodios todos ellos espeluznantes, quizás más por la credibilidad que le doy a Vargas Llosa (¿quién más creíble que un férreo defensor del libre comercio para explicarnos sus abusos?). Los relatos del terrible sufrimiento infligido a los indígenas son ejemplos de cómo se puede desenvolver el animal humano allá donde no llega la ley, o mejor, allá donde no hay contrapesos que puedan frenar nuestros peores impulsos... pues bien, en esto pensaba yo hasta que llegué a casa y abrí con indolencia de viernes la web del periódico y me encontré con que un tipo de Connecticut había matado a veinte niños, uno detrás de otro. Siete adultos, sí, pero también veinte niños. Uno detrás de otro. Ante noticias así, pensé, da igual lo aprendido leyendo a un agudo profesor de Harvard, o haber sabido gracias a un hábil novelista de las atrocidades cometidas contra los indígenas del Putumayo. Yo, al menos, no doy más que para una reflexión: Joder con la naturaleza humana.
sábado, 8 de diciembre de 2012
La página de El País siempre abierta
Porque sigo leyendo El País, claro. Por ejemplo para cabrearme con Millás, que sigue escribiendo esas columnas campanudas suyas en las que equipara al Estado con las mafias y que está pidiendo a gritos que le organicen un encuentro con Saviano para que le explique la diferencia. O para cabrearme con un Editorial que invierte un párrafo entero en criticar el mejorable intento de Wert de corregir el absurdo lingüístico en los colegios catalanes, olvidándose de la intolerable actitud de los partidos nacionalistas que están dispuestos a saltarse la ley con tal de mantener en pie ese absurdo (como llevan haciendo años con las sentencias del Supremo). Pero no todo son cabreos, gracias en parte a sospechosos habituales como Savater quien, con esa combinación insuperable de ironía y ligereza suya, nos advirtió hace poco del imparable ascenso de los mentecatistas (buen nombre para una secta). O gracias a Félix Ovejero, probablemente la voz más atendible de la izquierda española (y que en Cataluña, naturalmente, apoya a Ciutadans), que hace poco recordaba razonadamente cuál es el sentido de una huelga general. En definitiva, merece la pena tener la página de El País siempre abierta, aunque sea para poder aprovechar la ocasión de comentar lo leído con N. tomando un vin chaud.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Bersani - Renzi a vuelapluma
Actualización: Argh, esto me pasa por escribir a vuelapluma: Me comenta un colega (al que el tema le afecta directamente) que los candidatos dedicaron al tema gay los últimos instantes: Bersani, a favor de una ley a la alemana; Renzi, más derechos sí, pero de la palabra matrimonio o de adopción ni hablamos. El joven renovador en el fondo todavía es un scout: la maldición de Italia.
martes, 27 de noviembre de 2012
Un domingo, dos elecciones.
De las elecciones catalanas extraemos una conclusión principal: que el Padre Fundador Mas no tiene toda la fuerza que se requieren para abrazarse con su pueblo, con lo que tiene que cansar eso (ya cuenta el Rey que pasarse la tarde apretando manos es extenuante, así que imagínense). El tema resulta tan coñazo que yo ya he optado por dar rienda suelta a mi verborrea en los foros de la prensa internacional y así, por lo menos, pulo mi inglés. Y haciéndolo creo que he descubierto por qué tantos catalanes quieren separarse de España, porque pocas cosas me han convencido más de que Catalonia is different que la proporción tan alta de partidarios de la secesión que encontré en los comentarios del Economist. Pero no nos engañemos: aunque uno se vaya por ahí, al final se repiten los patrones de siempre: por un lado están los convencidos de ser un pueblo oprimido, con los que sólo puede uno intentar razonar si tiene mucho tiempo libre, y luego están los que critican la "contraproducente" cerrazón mental de los que no se pliegan a las exigencias nacionalistas, sin ver que tan contraproducente es no dedicar ni un segundo a criticar la cerrazón de los que plantean exigencias a las que otros hemos de plegarnos. Pasado el 25N, en fin, queda claro que frente al coñazo nacionalista no hay milagros y no queda más remedio que aplicarse a un tarea igual de coñazo: la de desmontar la provinciana, egoísta y reaccionaria fábula nacionalista.
También fue ayer día de elecciones en Italia, donde se elegía al candidato del Partito Democratico a las elecciones, que por extensión será un candidato claro a liderar la Italia post-Monti. Eso será si en el post-montismo no está el propio Monti, porque cuando se le pregunta últimamente por el tema al primer ministro se le pone tono de oráculo que, naturalmente, hace que cualquier predicción sobre este asunto resulte poco fiable. Ganó el Secretario General (con mayúsculas de excomunista) Bersani, que es tan chispeante como Monti si al excomisario europeo le quitamos la ironía British, y quedó segundo el alcalde de Florencia Renzi, que si no fuera porque es un boy scout resultaría casi creíble con su discurso startup. Se medirán en la segunda vuelta el próximo domingo, y he leído por ahí que al primero lo votarán los que prestan atención a las instrucciones de seguridad en los vuelos, y al segundo lo votarán los que aplauden cuando el avión ha tocado tierra. Lo que necesita Italia, vamos: veremos qué pasa. Lo que está claro es que aunque en ocasiones, como este domingo, los líderes quizás no estén a la altura de lo que les exige la Historia, no hemos de perder la esperanza en la capacidad de los pueblos - del catalán, del italiano, del padano o de cualquier otro de los pueblos de Europa- para superar las mediocres circunstancias políticas y las rigideces normativas del sistema, encontrando resquicios a través de los que poder dar salida a su creatividad.
sábado, 10 de noviembre de 2012
Obama y las zonas de sombra
"...de esta obra autobiográfica emerge la figura de un hombre dispuesto a afrontar los problemas con honestidad, capaz de ver las debilidades de sus propios argumentos y la fortaleza de los que usan aquellos con los que habitualmente discrepa, que tiene un inequívoco afán por basar sus decisiones en el sentido común (y en argumentos cuantitativos si es posible) porque entiende que éste es el único modo de afrontar los problemas de un mundo tan complejo como el nuestro. Un racionalista, vaya..."


